Por Federico Levy.

Cuando iniciamos con el proyecto de PoloHub Mobile Mag, la revista que nuestros suscriptores y muchos de nuestros lectores reciben semanalmente en sus dispositivos móviles, Carlitos fue uno de los primeros en enterarse y sumarse a este proyecto que incluye a más de 10 personas, entre periodistas, diseñadores y fotógrafos. Y todos los lunes antes de las 20, llegaban sus selecciones de fotos sociales del polo en la sección llamada: “Mis amigos del Polo”.

Él siempre fue así, siempre listo para ayudar. Desde aquella época que manejaba el Renault 12 color celeste para ir y llevar a colegas y periodistas a los principales torneos de la Triple Corona, hasta aquellos jóvenes y nuevos fotógrafos del deporte que siempre terminaban conversando con él y, claro, los ayudaba con consejos.

Carlos dentro del polo fue feliz. Siempre lo mencionó como una gran familia. Él disfrutaba el partido pero aún más el “tercer tiempo” del deporte, donde se encontraba con muchos amigos y visitaba los diversos stands de la temporada de polo.

Por su lente han pasado todos los polistas, desde los más jóvenes años atrás y hoy grandes figuras, hasta los chicos que aún siguen empezando su carrera.

El último tiempo de Carlos fue una gran lucha. Desde que días antes de un viaje para visitar a uno de sus hijos el médico le dijo que postergara el viaje por unos análisis no del todo correctos, empezó a luchar. Y lo hizo con fuerza y dedicación y siempre tratando de estar presente en los torneos de polo.

“El otro día me tuve que ir porque sentía que no tenía fuerza”, se lamentó en uno de los últimos torneos del 2017, pero por supuesto que no se perdió ninguna fecha del Abierto de Palermo, como fue habitual en tantos años de carrera.

Siempre contento, hablando de sus hijos, de Susi y de sus amistades alrededor de este deporte, Carlos se destacó por ayudar, por acompañar, por conversar, por alegrar y sobre todo por disfrutar cada día de polo que pudo disfrutar.

Carlos no nos acompañará más físicamente en las canchas, pero hoy, ya descansando y junto a su amigo Juan Sauro, van a seguir disfrutando del mejor Polo del Mundo.