En el año 2000, Indios Chapaleufú II acababa de ganarle la final del último Argentino Abierto a La Dolfina por 16-13, en las escaleras de la tribuna C de Palermo empezaba a gestarse un rival poderoso. “¿Qué van a hacer en 2001?”, se dijeron recíprocamente Gonzalo Pieres y los hermanos Novillo Astrada. Al poco tiempo quedaba confirmado que ambos apellidos históricos se unirían en un equipo ya conocido: Ellerstina (Telefónica).

Aquel nuevo equipo, de 35 goles de handicap: Gonzalo Pieres (h.) , el N° 1; Eduardo Novillo Astrada (h.) , el 2, y sus hermanos Javier , el 3, y Miguel , el 4, hablaron de uno de los dos grandes pases del año. Los Novillo dejaron La Cañada, con el que fueron finalistas en Palermo 99, y con él a Alejandro Díaz Alberdi, su N° 3.

“Cuando le avisamos, Piqui (por Díaz Alberdi) nos dijo que era una buena oportunidad para mejorar. Además, él ya estaba llevándose algunos caballos de nivel de Abierto a Inglaterra; siempre dijo que su meta era ganar la Copa de Oro más que el Argentino”, comentó Miguel para graficar que la separación no fue en malos términos. “Me habría gustado ganar Palermo con Piqui , pero veíamos que, como tenía que llevarse caballos, mucho más que adonde habíamos llegado no íbamos a lograr”, agregó Javier.

Ya otra separación, pero ésta sí traumática, había dado lugar a un nuevo Ellerstina en el 2000: la que derivó en el alejamiento de Adolfito Cambiaso, Sebastián Merlos y Bartolomé Castagnola y dejó solo a Gonzalito . “Me vino bien, porque aunque calculo que con Cambiaso habría ganado seguro el Abierto, no habría estado tan contento como si lo ganara ahora. Así es más meritorio ganarlo y se aprende mucho más jugando sin él que con él”, juzgó Gonzalito , que en cambio expresó su conformidad para con los nuevos compañeros: “La idea de jugar con ellos me gustaba mucho por su estilo de polo y porque los equipos de hermanos son los que hasta ahora han andado bien”.

Sabido es que Ellerstina es el club de recursos más holgados; por ello se puede pensar que los Novillo Astrada dejaron su club histórico, en el que hicieron todo a pulmón, para gozar los beneficios de la plata dulce. Los hermanos, en la voz de Eduardo, explican su postura: “Nosotros nos formamos por las nuestras, y entramos a Ellerstina no sólo por que Gonzalito tenga buena onda con nosotros y le guste cómo jugamos, sino porque su padre y (Kerry, propietario del club) Packer han dado el OK. Y vemos eso como un mérito. Haber llegado a 9 goles y a formar uno de los cuatro mejores equipos en cinco años, es como si uno jugara en San Lorenzo y viniera a buscarlo Juventus. Es un paso muy grande. Nosotros solos sabemos lo que tuvimos que hacer para llegar hasta acá”. Miguel lo sintetiza en una oración: “A veces, uno no tiene que pensar con el corazón sino con la cabeza”.

El nuevo Ellerstina tuvo otras novedades. Como que sus suplentes fueron Ignacio Novillo Astrada y…, ¡Gonzalo Pieres!, o como que, según sus jugadores, mostrará un estilo más rápido y ofensivo que La Cañada. Pero hay algo más: “Creemos que tenemos todo como para ganar todos los partidos”, afirmó Eduardito . ¿Incluso como para vencer a los dos Chapaleufú y a La Dolfina? “Sí”, respondió con convicción.

Parece que hinchas no les van a faltar, si suman los de La Cañada ( La 5 ) y los de Ellerstina: “Están pidiendo entradas y se han puesto exitistas; si no estamos en las finales, no van -explica Eduardo-. Así que vamos a tener que llegar a la final”. Buen incentivo para un equipo nuevo, por cierto.

Texto con contenidos de La Nacion. Fecha 14/12/2000.