El fútbol es parte de la sociedad y de la familia, no solo como motivo de distensión, sino de unidad, de entretenimiento y acercamiento. El clima del Mundial es una unión no solo de familias sino de relaciones interpersonales y laborales donde todos aportan y empujan para el mismo lado. Y todos aprenden y se familiarizan con países, estadios y jugadores. No solo argentinos, brasileños, españoles o alemanes, también japoneses, serbios, marroquíes, croatas, daneses, nigerianos, etc.

Todo ello constituye, además, un compromiso mayor para nuestra Selección, que en Brasil llegó lejos, y la hinchada nacional espera y necesita iguales o mayores emociones. Difícil como todo mundial, pero se ve que se puede.