La marca española Zara sabe muy bien cómo explotar el concepto del fast fashion. Ellos han identificado una necesidad y una experiencia que no está satisfecha entre sus compradores.

En temporadas de rebajas, ofertas y lanzamientos, resulta agobiante recorrer los locales y buscar la pieza que queremos entre la gran cantidad de opciones. Y tampoco alcanza la versión online de la tienda, ya que no es lo mismo comprar “sin tocar”.

Entonces tuvieron la idea de abrir una nueva flagaship store de 4.500 m2 en el centro comercial de Westfield, en el barrio de Stratford, en Londres, inaugurando así una auténtica tienda “virtual”, un local físico donde la compra termina siendo online.

¿Cómo funciona? simple: Zara muestra allí sus colecciones de Mujer, Hombre y Niños en una sola talla. El cliente conoce toda la oferta y un empleado lo asiste para hacer su compra a través de dispositivos electrónicos. La tienda cuenta con espejos inteligentes que presentan opciones para coordinar lo que reflejes en ellos. Además, las compras que se hagan antes de las 2pm llegarán el mismo día hasta las puertas de sus clientes y, las que se realicen después de esa hora, llegarán al día siguiente.

¿Se evitará también el tiempo de espera en la cola para pagar, o se reemplazará con el tiempo de espera para el asistente? Chiste aparte, una gran idea.