¿Cómo se gestó la llegada del entonces Príncipe Carlos a jugar a Hurlingham?

Historia de Internet 

Como siempre, cada caso tiene su historia. Y la concreción de este partido posee la suya…

Un día de enero último, conectado con Internet, José Santamarina, hombre del polo, tomó nota del viaje del príncipe a la Argentina. «¡Qué bueno sería que pueda jugar aquí!», reflexionó. Envió un fax a la embajada, formulando una invitación para que jugara en el Hurlingham, donde se realiza el certamen más antiguo del país y se empezó a escribir la historia del Campeonato Argentino Abierto, el más importante del mundo.

El convite llegó al Reino Unido y hubo varias comunicaciones antes de sellar el acuerdo. En un principio, el príncipe pidió un partido a 4 chukkers, con equipos de 20 goles y con polistas sin handicap demasiado elevado. Su objetivo, es obvio, era más ser partícipe del juego que observador de la mayor destreza ajena. El bosquejo se modificó cuando, vía Brunei -debido a la estrecha afinidad del sultán con Gran Bretaña-, se lo invitó a Carlos a disponer de caballos de reconocida categoría, en este caso de los Heguy, cuyos conjuntos (los dos Indios Chapaleufú), hasta 1998 inclusive, contaron como patrocinante con Asprey, una de las firmas del grupo familiar del sultán Hassal Bolkiah. Entonces, sir Charles pidió jugar con los Heguy. Solucionada la cuestión del equipo y los caballos, hubo que acordar otro ítem. Desde 1994, cuando dejó de incursionar en el polo de bajo y mediano handicap de su país, el príncipe (tiene 2 goles) sólo participa en partidos con fines benéficos.

Sus lugares predilectos para intervenir en estos encuentros son Cirencester Park y Beaufort, en las afueras de Londres. En 1998, recaudó aproximadamente 1.600.000 dólares y desde que comenzó esta campaña ha logrado nada menos que 4.000.000 de dólares para donaciones. En HURLINGHAM en 1999, dos empresas, Eagle Star y el Lloyds Bank, fueron las que aportaron para la causa.

El 1998, y en ocasión de la gira del entonces Presidente Menem por Inglaterra, el príncipe y su equipo (CSPA) derrotaron al equipo del Ejército Argentino, en Cirencester, por 6 a 0. Buenos jugadores y caballos no le faltaron en Argentina.

Artículo publicado en 1999 en Diario La Nacion.