En una conversación íntima y cargada de memoria afectiva, Claudia Pistarini repasa su vínculo con Sunny Hale, una de las figuras más influyentes en la historia del polo femenino. Su amistad nació en Estados Unidos y terminó dejando una huella profunda en Argentina, donde Sunny cumplió uno de sus grandes sueños deportivos.
Sunny Hale fue la primera mujer en integrar el consejo de la USPA y una impulsora incansable del desarrollo del polo femenino. También creó la Asociación Americana de Caballos de Polo, un espacio que profesionalizó la cría, selección y valoración de ejemplares en el país. Su conocimiento técnico era tan reconocido que, como recuerda Pistarini, “era impresionante cómo la seguían los criadores y propietarios de caballos de carrera para pedirle opinión sobre ejemplares”. Ese primer encuentro ocurrió en Palm Beach, durante una final de la Gold Cup, donde la presencia de Sunny ya generaba respeto y admiración.

El vínculo volvió a cruzarlas en Santa Bárbara Polo & Racquet Club, en California. Allí, Pistarini descubrió otra faceta de Hale: la organización de una escuela de polo infantil de gran escala. “Le gustaba formar desde la infancia a los futuros cracks”, recuerda. Ese compromiso con la enseñanza, sumado a su profesionalismo dentro y fuera de la cancha, terminó de convencerla de invitarla a jugar en Argentina. “Tenía una calidad enorme para relacionarse con sus compañeros y contrincantes. La admiraban y respetaban. Era completa en su deporte”.
Sunny Hale también fue la creadora del WCT, un circuito de polo femenino que llegó a reunir miles de jugadoras y que se extendió por casi todos los estados de Estados Unidos. A pesar de ser reservada y de pocas palabras, logró construir una estructura deportiva que abrió puertas y multiplicó oportunidades para mujeres polistas.

La invitación a jugar en Palermo surgió en un torneo de arena en Las Vegas, durante el lanzamiento de la línea PoloGlam Jewels & Trophies. Allí, Hale confesó que competir en la Catedral del polo era una asignatura pendiente. Con el apoyo del Club Hípico Militar San Jorge y de la Asociación Argentina de Polo, el proyecto se concretó. Sunny levantó el trofeo —diseñado especialmente por Pistarini— en Palermo, un momento que ambas recuerdan como uno de los más significativos de su relación. “Cómo lo disfrutamos”, resume.
Tras su fallecimiento, el vacío que dejó impulsó la creación del Memorial Sunny Hale, un trofeo que comenzó a viajar por el mundo como forma de mantener vivo su legado. La copa se convirtió en un símbolo de unión y reconocimiento para las polistas de distintos países, y en un recordatorio del impacto que Hale tuvo en el crecimiento del polo femenino.

El objetivo hacia adelante es claro: continuar fortaleciendo el WCT y consolidarlo internacionalmente, promoviendo la conexión entre jugadoras de todo el mundo y acompañando el desarrollo del polo femenino a un ritmo sostenido.
“Forever Sunny”, concluye Pistarini, sintetizando en dos palabras la admiración, el cariño y la gratitud hacia una mujer que transformó el deporte para siempre.


