Hablar de ACME es hablar de una marca que encontró en la tradición una oportunidad para innovar. Fundada en Argentina en 1985, la empresa familiar lleva más de 40 años dedicada a la confección de indumentaria, con una especialidad que se convirtió en su sello distintivo: la bombacha de campo.
Sin embargo, desde sus comienzos la propuesta fue diferente. En lugar de reproducir el modelo clásico, decidieron re interpretarlo, adaptando una prenda profundamente ligada a la cultura rural a un lenguaje contemporáneo y tendencioso.
El resultado es una colección que conserva la esencia del campo, pero mezcla las tendencias actuales y acompaña distintos estilos de vida.
Hoy sus bombachas ya no se limitan al trabajo rural o a las cabalgatas, sino que se usan en la ciudad, durante un viaje, en una reunión informal o en el día a día. Esa versatilidad es la que permite mantener vivos los códigos de la tradición sin convertirlos en una pieza estática del pasado.
“Nuestra búsqueda siempre fue adaptar una prenda tradicional a algo moderno, contemporáneo y con identidad”, explican desde la marca. Esa mirada permitió que una pieza emblemática del campo argentino encontrará un nuevo lugar dentro del universo de la moda, sin perder autenticidad.
El invierno tiene nombre: Invernada
Para esta temporada, ACME presenta Invernada, la colección más ambiciosa de su historia. Pensada para enfrentar las bajas temperaturas sin resignar diseño, la propuesta incorpora una nueva versión de su producto insignia: una bombacha de campo confeccionada en lana elastizada, desarrollada especialmente para el invierno.
La colección apuesta por tejidos espigados y cuadrillé, referencias de la estética del campo inglés, reinterpretadas desde una mirada argentina. La paleta combina tonos grises, marrones, verdes y negros, colores que evocan el paisaje rural durante los meses más fríos y refuerzan el carácter atemporal de cada prenda.
Más allá de la estética, el objetivo es claro: ofrecer abrigo, comodidad y libertad de movimiento. Cada diseño busca acompañar jornadas largas, tanto dentro como fuera del campo, manteniendo la calidad como uno de los pilares que distingue a la marca desde sus inicios. En un contexto donde la moda vuelve a mirar hacia las prendas con historia y propósito, ACME demuestra que la tradición no tiene por qué quedar detenida en el tiempo. Al contrario: puede evolucionar, adaptarse y seguir formando parte de la vida cotidiana sin perder su esencia.


