El Rey Carlos III y su pasión por el Polo

Carlos nació el 14 de noviembre de 1948, un año después de que Isabel contrajera matrimonio con Felipe, pero cinco años antes de que fuera coronada como monarca del Reino Unido. Su padre siempre fue fanático del polo, al punto de que incluso llegó a practicarlo en Argentina. Carlos, al igual que varios miembros de la familia real, heredó su pasión por los caballos.

Con la muerte de su madre, la reina Isabel II, en su casa rural de Balmoral en septiembre de 2022, Carlos III se convirtió instantáneamente en rey. En los días que siguieron, fue proclamado formalmente nuevo monarca del Reino Unido y ahora, después de meses de ardua preparación, su coronación está a horas.

Durante su adolescencia, Windsor se convirtió en uno de sus destinos preferidos. Allí, la familia real posee un imponente castillo, ubicado a minutos del Guards Polo Club, uno de los recintos deportivos más imponentes de Europa. Las fotos lo delatan: en aquel club, arriba de un caballo, Carlos mostraba su mejor versión.

Este predio ubicado en Berkshire también era sede del Cartier International, un prestigioso torneo de polo. El flamante rey de Gran Bretaña no se perdía ni una cita, Allí y en Cirencester, Carlos jugó la mayoría de sus partidos. Lo supieron acompañar sus hijos, sus hermanos, y hasta su primera esposa, Diana. Con ella, protagonizó una de sus fotografías más icónicas sobre un campo de polo.

La mayor parte de la carrera de Carlos en el polo tuvo lugar sobre tierras británicas, pero en contadas excepciones, el londinense se animó a agarrar el taco en otro países. En 1978, por ejemplo, representó al Regimiento de Caballería de la Reina en Brasil, donde su equipo venció al equipo del General Paiva Chaves. En 1999, tuvo la oportunidad de jugar en Argentina.

Carlos pisó Buenos Aires, y así como llegó al país, emprendió viaje hacia el Hurlingham Club. Ahí, en la Zona Oeste del Gran Buenos Aires, el por entonces príncipe disputó un partido a beneficio en contra del equipo local. Fue victoria para el equipo del monarca, que venció por 9 a 7 y estiró su récord positivo arriba de los equinos.

Años después, Carlos volvió a tener un acercamiento al polo argentino. En 2009, la Cartier International se volvió a disputar en el Parque Windsor, con un evento que enfrentó al combinado británico de polo ante la Selección Argentina. Esta vez, Carlos jugó de local, pero le tocó sufrir a la albiceleste.

En el 25 aniversario del trofeo, los ingleses pusieron en juego la Copa. El resultado fue aplastante: 12 a 5 a favor de Argentina, que de la mano de Adolfo Cambiaso pisó fuerte en el Reino Unido. El encargado de entregar el trofeo, fue nada más y nada menos que el príncipe Carlos.