La polista que iría presa

Como dice el dicho: «Nadie sabe para quien trabaja» y la estadounidense, Tatyana Remley, lo vivió en carne propia tras pagarle a un sicario 2 millones de dólares para que asesinara a su esposo, pero se terminó llevando una sorpresa totalmente inesperada.

El pasado dos de agosto, Remley fue arrestada por la policía de San Diego, California, luego de que un policía encubierto se hiciera pasar por el supuesto asesino y echara por la borda su espeluznante plan.

De acuerdo con medios locales, Tatyanaestaba en proceso de divorcio por supuestos maltratos sufridos por su marido, situación que la hizo tomar tan drástica decisión para deshacerse de él. 

Las autoridades comenzaron a sospechar de la señora Remley luego de que el pasado dos de julio acudieran a su lujosa mansión por un supuesto incendio y descubrieran de paso que poseía tres armas y municiones. 

Ante este hecho, fue detenida y posteriormente liberada al no encontrársele antecedentes en su expediente como ciudadana de Estados Unidos.

Finalmente, el mencionado dos de agosto Tatyana se reunió con el policía encubierto en una cafetería: «Ella proporcionó información detallada sobre cómo quería que mataran a su marido y se deshicieran de su cuerpo. Remley trajo tres armas de fuego adicionales y dinero para el pago inicial por el asesinato», informó el departamento de policía de San Diego en un comunicado.

Un matrimonio de abusos

Casados desde 2011, Tatyana asegura haber sufrido toda clase de abusos por parte de Mark Remley durante los últimos 12 años. Reveló que una ocasión su todavía marido le apuntó con una pistola en la cabeza frente a uno de sus trabajadores.

En otro momento, según ella un amigo de Remley abusó sexualmente de ella enfrente de él. Por su parte, Mark Remley negó a DailyMail categóricamente estas graves acusaciones.

¿Qué pasará con Tatyana Remley?

Al día de hoy, está detenida como autora intelectual del fallido intento de asesinato de su esposo. La investigación continúa, por lo que podría recibir más cargos y una sentencia mayor.

Fuente: Marca