Pablo Mana recuerda aquel 2 de abril: “Fueron 3 horas de tiroteo”

Hoy, Pablo Mana siente muchas sensaciones, como cada 2 de abril. Imposible no viajar en el tiempo. ¡El también fue uno de los Héroes de Malvinas!

Pablo Mana recuerda cada instante de esa madrugada del 2 de abril: “Nos dividieron en dos grupos. Uno fue a tomar la casa del gobernador; el otro, el destacamento de los Royal Marines, que fue de fácil captura porque todos se habían ido a cuidar la casa. Fueron 3 horas de tiroteo. En esa acción es donde cae el capitán Pedro Giacchino. Llegamos a verlo vivo, antes de que lo trasladaran al hospital, donde falleció. Tomamos la casa. Los ingleses se rindieron y cesó el fuego. Y ahí viene toda la historia de la bandera”.

Malvinas forma parte de su vida. Fueron semanas y experiencias muy intensas. “Tenía 19 -relata- y estaba haciendo la conscripción en la Armada. Me quedaban seis meses. Era asistente del capitán Roberto Roscoe, que oficiaba de traductor en ese momento. Me llevaba a todas las reuniones y yo percibía que algo se estaba gestando. No sabía si era con los chilenos por el Beagle o qué. Un día lo agarré y le dije: “Sé que algo va a pasar. Yo también quiero ir, sea lo que sea’.Roscoe me contestó: ‘Quedate tranquilo que vas a ser el primero en acompañarme’. Y fue así nomás. Salimos de la base naval de Puerto Belgrano, cerca de Bahía Blanca, en el buque Cabo San Antonio. Éramos unos 800. Fueron 5 o 6 días de viaje, cerca de la costa, hasta enfilar hacia las islas. ¡Nunca la pasé tan mal! ¡Lo que se movía ese barco! No podíamos comer ni un caramelo. Hasta que el almirante Carlos Büsser nos juntó a todos antes de llegar y nos contó cuál era la misión que íbamos a cumplir. Fue una arenga muy especial, a tal punto que nos olvidamos de que el mar estaba picadísimo”.

-Y cuando te dicen qué es lo que van a hacer, ¿cuál fue tu sensación?

-En esa época, a los 19 años, uno se cree que es inmortal. ¡Yo estaba feliz! En el momento no sentís absolutamente nada. Después tomás conciencia. Hoy, con 57 años, no sé si no estaría corriendo para que no me maten. No recuerdo haber sentido nada. Estaba contento, con ganas de bajar y cumplir la misión. Creo que nos pasaba lo mismo a los 800 que desembarcamos.

Su relación con Cambiaso

Aunque no estuvo relacionado directamente con los caballos, Pablo Mana sabía bien de qué se trataba el tema. Su padre, Enrique, comercializaba equinos. Estaba conectado con el reconocido jugador, criador y exportador Eduardo Moore. Pero antes de vincularse de lleno con esta actividad, Pablo probó con los estudios. «Volví de la colimba -dice- y me puse a estudiar Ciencias Económicas, en Río Cuarto. Por mi personalidad, siempre fui bastante querido y de relacionarme fácil con la gente. No me fue muy bien en la carrera porque tenía más amigos de la calle y de la noche que de los libros (risas). Así que pegué la vuelta. Y un día lo conocí a Adolfito».

Por consejo de Gonzalo Pieres, su mentor en el ingreso en el polo de alta competencia y quien ya tenía un campo en la zona, Cambiaso adquirió un predio en el pueblo de Washington, a unos 30 kilómetros de Vicuña Mackenna. Es el lugar donde está el club que participó en la Triple Corona, liderado por Facundo Sola. Fue en 1997. “Le vendí un mulo para su campo y ahí empezó la relación. Lo veía más en el verano, ya que Cambiaso ama Washington. Es, te diría, su lugar en el mundo, allí donde pasa las fiestas con su familia y tiene la cría de caballos. Yo organizaba sus prácticas en el club, algunas exhibiciones, hasta que me ofreció venir para Cañuelas. Ahí paso entre tres y cuatro meses que son muy lindos. Estar en el día a día con estos jugadores que no paran de ganar títulos es algo impresionante”.

Texto extraído de La Nación del artículo de Claudio Cerviño: “Pablo Mana, “el combatiente de la foto con la bandera inglesa” que trabaja con Adolfo Cambiaso”