Ya hace algunos años atrás, ante la alarmante cantidad de accidentes mortales en partidos de polo, la HPA (Hurlingham Polo Association, UK) se planteó la necesidad de contar con un estándar de seguridad. Una iniciativa que tiene más que ver con alinear el polo con otros deportes a nivel mundial. Por ello se conformó un Comité Asesor en este tema para la HPA.

Lo mínimo es que el jugador utilice un casco que pueda disminuir (nunca se evita 100%) el riesgo de heridas graves en la cabeza ante caídas o golpes. Específicamente se trata de disminuir el riesgo de sufrir una contusión cerebral. Los signos de una contusión pueden manifestarse instantes luego de un golpe, pero los efectos reales pueden manifestarse mucho tiempo después con síntomas casi imperceptibles al principio.

¿Qué es un casco certificado?

A esta altura ya existen muchos deportes y estándares que trabajan con cascos para distintos usos. El hecho de que un casco esté “certificado” implica que alguna organización internacional idónea ha verificado -y por lo tanto certificado- que el casco ha sido fabricado con procesos normalizados (es decir que la calidad se repite), y que el casco ha pasado todas las pruebas de rigor en cuanto a impacto y condiciones de uso extremos. En otras palabras, al casco lo prueban con mucho rigor, midiendo que la fuerza de los impactos se trasladen a la cabeza del usuario en los mínimos límites admisibles. Y también se aseguran de que el casco sea fabricado siempre de la misma manera.

Esas pruebas, el tipo de impacto que se hace, la cantidad de impactos, las condiciones de la prueba, etc. fueron diseñadas a través de los años y hay evidencia concreta de que reducen el riesgo de contusiones (aunque el riesgo de muerte nunca podrá ser eliminado en los deportes extremos).

Adoptando un estándar para polo

En el caso de la HPA, y ante la falta de antecedentes y experiencia en temas de seguridad en el polo, el Comité Asesor consultó con distintos organismos, y específicamente con los de carreras de caballos (British and Irish horseracing bodies). Así llegaron a la conclusión de que los estándares utilizados para las carreras también podrían aplicarse al polo, ya que las velocidades y tipos de caídas son similares. Por lo tanto, el Comité Asesor propuso el PAS015 como estándar para los cascos de polo, y luego incorporó otros estándares alternativos.

Nota: en Estados Unidos, la USPA hizo lo mismo solo que fijó otro estándar como referente, el NOCSAE.

La HPA adoptó esto en su reglamento, y propuso que en 2018 sea obligatorio el uso de cascos de polo certificados en torneos y clubes oficiales. Comenzaron la movida en 2015 pero se fue postergando por la falta de fabricantes con cascos certificados. En UK, el primer fabricante con cascos PAS015 fue Charles Owen, pero ya en 2017 y lo que va del 2018 aparecieron por lo menos otras 3 marcas.

El futuro está delineado

Dejando de lado aspectos políticos o intereses encubiertos, está claro de que si el polo quiere definitivamente alinearse con lo que pasa en el mundo de los deportes, si quiere que sea adoptado por más gente, este tipo de decisiones son necesarias. En cualquier otro deporte que tenga torneos oficiales se utilizan cascos con un mínimo de seguridad “certificable” por algún organismo internacional, no hay nada raro en este aspecto. En el caso de Inglaterra, esperaron a que haya más de una marca, y hace mucho tiempo que viene avisando de esta nueva reglamentación, no es una sorpresa.

En cuanto al intercambio reciente de opiniones entre la HPA y algunos (muy pocos) jugadores, entre ellos Adolfo Cambiaso, no está claro el verdadero reclamo por el cual estos jugadores no están dispuestos a usar un caso reglamentario. Desde el punto de vista de la HPA, que Adolfito y otros no usen el casco certificado, conlleva a una clara y justificable sanción disciplinaria. Seguramente llegarán a un acuerdo, y ese será que todos usen el casco reglamentario.

Estados Unidos pasa lo mismo, así como el resto de Europa. Solo falta que Argentina se adhiera, y seguramente habrá gente que no esté de acuerdo, pero lo cierto es que el futuro ya está delineado.